PRAXIS POLÍTICA: SER LÍDER DESDE LA EMPATÍA. LA ALEGRÍA COMO MOTOR DE RESISTENCIA - Antares News

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lunes, 15 de junio de 2026

PRAXIS POLÍTICA: SER LÍDER DESDE LA EMPATÍA. LA ALEGRÍA COMO MOTOR DE RESISTENCIA


 El liderazgo no es solo discurso, es praxis. Este texto propone un recorrido por el valor de la militancia, la lucha histórica de nuestras compañeras y la convicción de que, frente al odio y la exclusión, la alegría es nuestro motor de transformación.



María Victoria Bravo

Escuela Peronista PJ



“¡Tienen que aprender del pueblo! El mundo vivo de los hechos no puede reducirse a palabras. Un líder es aquel que puede respetar de todo corazón a las personas anónimas, es quien trabaja día tras día incesantemente con el anhelo de brindarles felicidad y paz.”

Fragmento del texto ¿qué es un líder? Revista Argentina de mis sueños, Soka Gakkai.


Más allá de las elucubraciones académicas y, como complemento a nuestra visión doctrinaria sobre los liderazgos, me permito esbozar una visión de lo que significa ser un líder basado en mi experiencia como militante de base.


El líder es quien va construyendo su poder y legitimación en base a la visión de una alteridad (otredad) empática: el descamisado como sujeto de derecho, sobre todo el receptor de la justicia social.


Implica el ejercicio de la toma de decisiones en beneficio de nuestro pueblo e involucra un fuerte compromiso con su causa. Jamás puede reducirse a grandes proclamas discursivas. Su fin  máximo es trabajar día y noche por la felicidad del pueblo y la grandeza de la nación.


Es meterse en el barro de la política y de la historia para enfrentar a quienes buscan hundirnos en la miseria y la oscuridad de la ignorancia, mediante la construcción de un proyecto político cuya base fundamental es el humanismo y la justicia social como principio garante de la paz de una comunidad. Es hacer praxis el lema peronista de “mejor que decir es hacer”. Convierte en realidad efectiva el amor al prójimo.


Esta forma de ejercer el liderazgo trae consecuencias, y toda acción implica también una reacción por parte de quienes buscan esclavizarnos económica y culturalmente. Dicha reacción potencia la misoginia cuando quien encarna la defensa de los trabajadores es una conductora, una mujer con convicciones claras. Basta recurrir a la historia argentina para comprobarlo: la tortura y ensañamiento contra Micaela Bastidas, la compañera de Túpac Amaru. La gran estratega y organizadora de la rebelión fue arrastrada y obligada a ver el asesinato de sus hijos y su marido.


En el golpe de 1955, numerosas compañeras militantes del Partido Peronista Femenino fueron encarceladas porque fueron el motor fundamental del Movimiento Nacional Justicialista. El secuestro del cadáver de Evita y todas las aberraciones que cometieron contra su cuerpo (un jefe cercano a Videla luego confesaría que a Evita le tenían miedo incluso después de muerta). Las mismas aberraciones que en el 76 aplicaron en los centros clandestinos de detención a las compañeras y, con especial saña, a las que estaban embarazadas.


Lo observamos ahora con Cristina: primero intentaron matarla y, como no lo consiguieron, la proscriben en una prisión domiciliaria en complicidad con unos jueces corruptos cuya única misión era dejarla fuera del juego político.


A pesar de todo, nuestra jefa y conductora nos da una lección de fortaleza desde el balcón de San José 1111. Bailar no solo es un acto para enfurecer a la gorilada, sino que expresa la esencia del peronismo: ser políticamente incorrectos y alegres. Una actitud jauretcheana en donde nuestra alegría es la herramienta de resistencia y el motor impulsor para nuestra organización y praxis política.


A pesar de todo nuestra jefa y conductora nos da una lección de fortaleza desde el balcón de San José 1111. Bailar no solo es un acto para enfurecer a la gorilada sino que expresa la esencia del peronismo: ser políticamente incorrectos y alegres. Una actitud Jauretcheana en donde nuestra alegría es la herramienta de resistencia y el motor impulsor para nuestra organización y praxis política.

Hugo del Carril, Carlos Xamena y todos los compañeros y compañeras que fueron encarcelados utilizaron la marcha y la música para enfrentar el odio infernal de la derecha oligárquica. No nos han vencido.


“Cuidemos nuestro estado de ánimo porque las ratas se ríen de nosotros”, nos recomendaba el Indio Solari. Al pueblo hay que enseñarle que la esperanza reside en la lucha colectiva; nadie se salva solo. Debemos ser el héroe colectivo. Raimundo Ongaro fue contundente: “Solo el pueblo salvará al pueblo”.


Encauzar nuestro corazón hacia la alegría, la esperanza y la justicia es llevar una militancia sabia.


¡CRISTINA LIBRE!



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